Mensaje del Superintendente,
octubre de 2007
Afrontando
la difícil realidad económica
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Aunque en 47 de los estados de este país se habría
necesitado un 54% de los votos para aprobar la Medida G y
obtener una victoria, en California esta medida referente
al impuesto de bienes raíces, requiere un 66 % o dos
tercios de los votos para ser aprobada. No sería exagerado
recalcar el impacto negativo que producirá en nuestros
alumnos y en nuestra capacidad para proveer programas educacionales
sólidos la pérdida de esta fuente de ingreso
de $10 millones.
Con una semana después de la votación sobre
la Medida G, nuestra Mesa Directiva se reunió para
comenzar a determinar el impacto ocasionado. La Mesa Directiva
continuará con estas reuniones especiales durantes
este mes (véase la página de Internet del WCCUSD
para obtener información sobre fechas y horarios) y
les proporcionará a los miembros de la comunidad la
oportunidad de opinar sobre como y donde se pueden realizar
reducciones en el presupuesto.
Uno de los más influyentes escritores del siglo 20,
H.L. Mencken, escribió “por cada problema complejo,
existe una solución que podría ser simple, clara
y equivocada.” Aquí hay algunas de las soluciones
claras y simples que ya se han expuesto.
Mantener
las reducciones alejadas de las salas de clases.
Cada una de las acciones realizadas en este distrito y en
cada escuela esta dirigida a apoyar a nuestros alumnos y a
sus maestros en las aulas. Brindamos desayuno y almuerzo de
manera que los estudiantes cuenten con la nutrición
que ellos necesitan para aprender. Nuestros consejeros proporcionan
una guía y la consejería para que nuestros alumnos
mantengan sus mentes concentradas en el aprendizaje. Nuestras
bibliotecarias proveen el acceso a los libros y materiales
de estudio. Nuestros empleados de limpieza mantienen las escuelas
aseadas con el objeto de contar con ambientes propicios para
el aprendizaje. Nuestros administradores proporcionan el apoyo
a los maestros, mantienen la disciplina entre los alumnos
y organizan los aspectos escolares para maximizar el aprendizaje.
Centralizamos las diversas funciones con la creación
de entidades como el departamento de pago y departamento de
desarrollo y currículo para incrementar la eficiencia.
Si eliminamos el personal central cada escuela tendría
que invertir proporcionalmente más recursos con el
objeto de pagar al personal, tener acceso a materiales, tener
entidades que se responsabilicen de las finanzas y de contratar
al personal, por nombrar algunos.
Eliminar
a los administradores que se desempeñan en la oficina
central. Hemos y seguiremos eliminando posiciones
de personal administrativo, pero aún así la
eliminación de estas posiciones ni si quiera se acercaría
a la suma de $10 millones que constituye la pérdida
que nos dejo el que no se haya aprobado la Medida G. Por cada
alumno gastamos mucho menos que otros distritos a nuestros
alrededores, por ejemplo: 88% menos que Berkeley, 71% menos
que Oakland, 50% menos que Long Beach, 29% menos que la ciudad
de Sacramento, 14% menos que Mount. Diablo, 26% menos que
Hayward, 24% menos que Fremont y 23% menos que Pittsburg.
Es de conocimiento general que nuestros administradores trabajan
demasiadas horas a la semana y se sienten agobiados. Ya tenemos
una falta de personal en comparación a otros distritos.
Buscar
subvenciones para reemplazar las fuentes de ingresos perdidas.
El distrito ya recibe millones de dólares en subvenciones
cada año. Algunas de estas subvenciones son asignadas
ya que se cuenta con el derecho de recibirlas y otras se consiguen
a través de un proceso competitivo. Con muy pocas excepciones,
las subvenciones no cubren los costos de operaciones continuas,
tales como: salarios y beneficios para los consejeros, bibliotecarias,
oficiales para resguardo del orden, o empleados para mantener
la limpieza. El objeto de las subvenciones es proporcionar
fondos adicionales en una ocasión determinada o para
proyectos especiales. Típicamente las subvenciones
se proporcionan para iniciar algo que contribuirá positivamente
en una escuela, pero esto finalmente tendría que ser
financiado por la escuela o el distrito.
Eliminar
los deportes. Eliminar los programas deportivos en
todas nuestras escuelas tendría un impacto devastador
en las escuelas secundarias y no se ahorraría mucho
dinero. En el presupuesto de este año escolar se utilizo
alrededor de $700,000 provenientes del impuesto de bienes
raíces para nuestros programas deportivos, cuya cantidad
corresponde a un 7% del ingreso proveniente del impuesto de
bienes raíces. El solo hecho de asistir a una reunión
de preparación antes de un partido en una escuela secundaria
serviría para convencer a la mayoría de las
personas que el deporte es uno de los programas que más
beneficios ofrece con uno de los más bajos costos.
Para muchos de nuestros alumnos el deporte es la razón
por la cual ellos están interesados en esforzarse para
realizar el difícil trabajo que es el aprendizaje académico.
Cerrar
las escuelas más pequeñas. El tamaño
promedio de las escuelas en nuestro distrito es más
pequeño que el de otros distritos más grandes.
Contamos con una cantidad promedio de 550 alumnos por escuela,
comparado con un promedio de 773 en Fremont, 883 en Clovis
y 783 en Mount Diablo. De a cuerdo al reporte de MGT America
(http://www.wccusd.k12.ca.us/superintendent/PDF/0607/mgt_report.pdf)
también se recomendó que la Mesa Directiva cerrara
algunas escuelas y creara escuelas más grandes para
dar cabida a los alumnos desplazados. En vista que tenemos
17 escuelas con menos de 400 alumnos, la clausura de algunas
escuelas tendrá que tomarse en consideración.
El problema es que necesitaríamos cerrar entre 15 y
20 escuelas para contar con el monto necesario que se proporcionaba
a través del impuesto de bienes raíces.
Limitar los beneficios de los empleados y los jubilados.
Este año el distrito gastará más de 40
millones en beneficios de salud incluyendo más de $15
millones para nuestro grupo de jubilados constantemente creciente.
Esta es otra área que el reporte de MGT America señaló
como un elemento esencial para asegurar el futuro económico
del distrito. Realizar reducciones en los beneficios de los
empleados no será simple ni tampoco podremos aprovechar
los beneficios de estas reducciones a tiempo para apaciguar
el impacto ocasionado por la pérdida de la Medida G.
La corte ha estipulado que el distrito no puede negar los
beneficios que ya se han concretado para los empleados que
jubilan. Si pudiésemos eliminar estos beneficios solo
para los nuevos empleados (y para ello necesitaríamos
el consentimiento de los grupos con los que se tendría
que pactar), los beneficios económicos no estarían
disponibles hasta muchos años después.
Los
problemas complejos tienen soluciones difíciles y complicadas
y nuestra estabilidad económica es uno de los dilemas
más omplejos que cualquiera de nosotros podría
enfrentar . Todas las “simples soluciones” expuestas
anteriormente podrían proveer parte de los fondos necesarios
para resolver el problema. De cualquier modo, ninguna de ellas
será fácil, directa o agradable de llevar a
cabo. Cada programa, cada iniciativa, cada escuela, cada beneficio
ha sido determinado por una razón específica.
Pocas personas a excepción de los miembros de la Mesa
Directiva, tiene que analizar la situación total, representar
a 237,000 personas y actuar para beneficiar de la mejor manera
a todos los 30,000 alumnos.
Bruce Harter
Superintendente
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