Mensaje del Superintendente, mayo de 2007
Apreciando a nuestros maestros
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Pregúntele a cualquier adulto que haya tenido éxito, particularmente a aquellos que triunfan a pesar de tener todo en su contra durante los años de formación, qué es lo que influyó en ellos y casi todos responderán que fue un maestro. Una investigación sobre el aprendizaje sostiene que – la calidad de la enseñanza es cinco veces más importante que cualquier otro factor para determinar si el alumno aprende o no. En el mes de mayo festejamos y reconocemos a nuestros maestros. La semana de aprecio a los maestros es del 6 al 12 de mayo, y el Día Nacional del Maestro es el martes 8 de mayo. El Día del Maestro en el Estado de California es el 9 de mayo el segundo miércoles del mes.
Ninguno de mis padres asistió a la universidad y mientras yo crecía, ambos tenían que trabajar para satisfacer nuestras necesidades. En el verano, yo tenía que vivir con mis abuelos quienes se encontraban a 500 millas de distancia, porque mi familia no podía pagar para que alguien me cuidara. Considerando que tuve la fortuna de contar con padres que establecieron reglas claras en casa, el aprendizaje fué una contienda para mi. La lectura fué particularmente difícil, y siempre se me consideraba en el grupo de bajo rendimiento en la escuela primaria. Debido a que la lectura era muy difícil, la evitaba tanto como podía y detestaba que me llamaran a leer en voz alta en la clase, porque mi habilidad para leer estaba muy por debajo del nivel de mi grado. Si la educación especial hubiese existido en ese tiempo, es probable que yo hubiese recibido una evaluación por posibles problemas de aprendizaje.
Entre el 5 to grado y la escuela secundaria, cuatro maestros cambiaron mi vida — la señorita Wilbur, el señor Swedberg, la señora Youngdahl y el señor Adam. Todos me ayudaron a adquirir habilidades y confianza para aprender a leer. El señor Swedberg me estimuló para que yo disfrutara la lectura por primera vez en mi vida. Yo puedo ver claramente la cara de cada uno de estos maestros, y los recuerdo vivamente animándome, persuadiéndome, y demandando consistentemente más de mí. Todavía puedo escuchar al señor Swedberg diciendo, “Lo único que se interpone en tu camino, Bruce, es el trabajo con empeño, no es fácil para ti, pero sé que lo puedes hacer.”
En el Distrito de West Contra Costa, tenemos centenares de maestros que se han comprometido con cada uno de sus estudiantes, tal como los cuatro maestro que produjeron un gran impacto en mí. Durante mis primeros ocho meses aquí, he visitado todas nuestras escuelas, y casi todas más de dos veces. Aunque no he estado en todas las clases, estoy seguro que he estado en más de 1,000 de ellas. Por lo general, me han impresionado los maestros con sus habilidades para enseñar, sus conocimientos del currículo y de los estándares del Estado, y con sus destrezas para crear un ambiente de aprendizaje positivo. Es de conocimiento general que los trabajos más difíciles en educación son los de superintendente y director de escuela secundaria. Pero para mi, el desafío más grande que he tenido es el de ser maestro de un aula de clase.
Los maestros no solamente tienen que desarrollar técnicas para controlar la clase y mantener un ambiente seguro y ordenado, también son responsables de crear las condiciones bajo las cuales los estudiantes pueden aprender. Para mejorar las condiciones del aprendizaje, ellos tienen que alterar sus estrategias para poder satisfacer las necesidades de los alumnos. En una clase típica de kindergarten, el rango de conocimientos que traen los estudiantes es desde un niño de tres años al de un niño que tiene nueve años de edad – ¡no es una tarea fácil! Los maestros ejercen una influencia preponderante en la vida de los alumnos, ya que ellos son responsables de que el amor por el aprendizaje permanezca o se desvanezca. El amor al aprendizaje es el regalo más preciado que los maestros y padres les pueden brindar a los niños.
Los datos colectados por medio de encuestas sugieren que los maestros con frecuencia se van a sus casas frustrados, porque no hay garantía de que los estudiantes van a aprender todo lo que se les ha enseñado. Por lo tanto, los maestros siempre están pensando sobre las diferentes estrategias y maneras de efectuar su trabajo. Yo recuerdo a la señorita Wilbur, después de una de nuestras sesiones de tutoría después de la escuela, decirme que ella hubiese querido poder “abrir mi cabeza y llenarla de conocimientos.” A pesar de sus esfuerzos esa tarde, yo no estaba progresando mucho. Los maestros se preocupan profundamente de que todos los estudiantes aprendan, y se sienten tan responsables por el éxito del estudiante que muchos se llevan esas frustraciones a sus hogares. Mi hija mayor es maestra en una escuela pública en Brooklyn, New York. Cuando hablamos por teléfono, le escucho hablar de sus luchas en asegurarse de que todos sus estudiantes aprendan.
Antes de que yo comprendiera completamente, o apreciara la gran contribución que me ofrecieron estos cuatro maestros, nunca les expresé mi agradecimiento apropiadamente. Mientras mis hijos iban pasando por sus escuelas, me comprometí a enviar una nota de agradecimiento a cada uno de los excelentes maestros que ellos tenían. Aunque creo que ésta es una buena práctica en todo momento, yo les recomendaría a los padres y abuelos que envíen sus cartas de agradecimiento a los maestros de sus niños en este mes.
Animen a su familia, amigos, y vecinos a que muestren un agradecimiento a los maestros de sus niños en éste y en cada mes. La gran esperanza de resolver todos los problemas a largo plazo que enfrentamos como comunidad, está en las manos de los maestros del Distrito de West Contra Costa. Necesitamos expresarles nuestro aprecio, ellos merecen saber lo mucho que los estimamos.
Bruce Harter
Superintendente
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