Mensaje del Superintendente, abril de 2007
La inteligencia no es algo establecido
La inteligencia es algo que se puede obtener
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Una de las creencias arraigadas más intrínsicamente en nuestra cultura es que algunas personas son inteligentes y otras no. Muchas personas creen que la inteligencia es algo fijo con lo que se nace, o que en los tres o cuatro primeros años de vida de acuerdo al ambiente del hogar se establecen límites y niveles de aprendizaje que el niño puede alcanzar en el transcurso de su vida. Desafortunadamente, esta creencia es la más dañina y errónea en la sociedad y la que impide más que ninguna otra el éxito escolar. La creencia de los alumnos, padres, y maestros que la inteligencia es algo fijo, es la causa principal del fracaso escolar.
El mes pasado, Jeff Howard (fotografía a la derecha), un profesor de Harvard y fundador del Instituto de Eficacia (Efficacy Institute), se reunió por un día con nuestros directores para desacreditar el mito de que la inteligencia es una condición fija. Howard se basó en extensivas investigaciones, confirmadas una y otra vez durante muchos años, las que prueban que la inteligencia es maleable y que el esfuerzo, la confianza en uno mismo, y las altas expectativas conllevan a un alto nivel de aprendizaje. Durante esta presentación, él afirmó rotundamente que cualquier niño que puede hablar a los dos y medio o tres años de edad tiene la capacidad de tener éxito en cálculo en la escuela secundaria. De acuerdo a Howard, es mucho más complejo aprender un lenguaje que aprender cálculo.
Para probar lo dicho con una experiencia común, Howard se dirigió a los directores diciendo, “Levanten la mano si conocen una sala de clase como esta.” Él la denomina la historia del salón 206.
En el salón 206 se encuentra una clase de quinto grado de una escuela ubicada al frente de una calle donde se localiza la peor población de la ciudad. La mayoría de los alumnos llegan a esta escuela sin saber nada y provienen de familias que saben mucho menos que los mismos alumnos. En los salones 205 y 207, los alumnos hacen destrozos y la situación es caótica; impartir lecciones se convierte en una lucha por el poder; las tareas son una burla. La situación es diferente en el salón 206. La clase es muy silenciosa. Los alumnos se comportan, están aprendiendo, alcanzado los niveles requeridos en los exámenes estatales. ¿Hay alguien que conozca un salón como este?
Cuando todas las manos se levantaron, Howard respondió: “De acuerdo, esto significa que se puede lograr.” La explicación de Howard es aparentemente simple de explicar y difícil de implementar. Existen primordialmente tres desafíos para los directores y otros líderes, estos son:
1. Crear un consenso en la misión como niveles de conocimiento y una actitud positiva y fuerte para todos los alumnos
2.
Establecer la creencia de que esta misión se puede lograr.
3.
Adoptar el “Sistema de Mejoría Auto Dirigida” (“Self-Directed Improvement System (SDIS)) para dirigir las estrategias con las que se logrará una mejoría.
Aún después de seis años de que se ha puesto en vigencia el decreto federal Ningún Niño Será Dejado Atrás (No Child Left Behind (NCLB)), no existe un consenso entre los educadores, padres y los miembros de la comunidad con respecto a que el dominio de los conocimientos requeridos es el fundamento básico de nuestra misión. Algunas veces las formas en que medimos los niveles de dominio y la presión que se ejerce en nosotros con respecto a la aplicación de los exámenes, interfiere en que nos concentremos en alcanzar un nivel de dominio. Nuestro plan estratégico* tiene 19 indicadores del nivel de rendimiento del alumno, 10 de ellos provienen de los exámenes estatales y nueve de ellos no provienen de esta fuente. Conjuntamente, estos describen lo que significa un nivel de dominio en el Distrito (WCCUSD). Nuestras escuelas enseñan una actitud determinada todos los días y de diferentes maneras. Algunos de los establecimientos escolares tienen programas educacionales específicos, mientras que otros se concentran en modelar y establecer expectativas, lo que les da una connotación distinta a cada una de ellos.
Establecer la creencia que incluye la idea que todos los alumnos que pueden hablar una lengua a los tres años de edad pueden también alcanzar los niveles de dominio de conocimientos estándares, significa que debemos superar la creencia tan arraigada de que la inteligencia es una condición fija y que las habilidades se adquieren al nacer. Howard afirma que creer en la capacidad de los alumnos y maestros de lograr una misión no se debe dar por hecho. Los padres, maestros y otros educadores deben tener confianza en que nuestros alumnos pueden rendir a altos niveles.
De acuerdo a Howard, el Sistema de Mejoría Auto Dirigido (Self-Directed Improvement System (SDIS)), es una base operacional que los maestros, padres y líderes de la comunidad pueden usar inmediatamente para reordenar recursos, normas y prácticas para lograr buenos resultados educacionales con los niños en el siglo 21. El primer paso es establecer objetivos claramente descritos para que todos los alumnos, padres y maestro puedan entender. Estos son los estándares y los objetivos de las lecciones que los maestros, como aquel en el salón 206, mantienen en frente de los alumnos durante cada lección. Howard recomienda evaluaciones trimestrales (similares a los exámenes del Distrito (WCCUSD) para medir los objetivos logrados (Benchmark Tests)), las que permitan a los maestros y a las escuelas percatarse del progreso que los alumnos han logrado para alcanzar los objetivos estipulados. Los exámenes elaborados por los maestros e impartidos más frecuentemente, ayudan a los maestros a darse cuenta de lo que se ha aprendido, lo que se necesita enseñar y a quien se necesita enseñar una materia determinada.
La adopción del Sistema de Mejoría Auto Dirigido (Self-Directed Improvement System (SDIS)), al que se refiere Howard requeriría un cambio substancial en la forma de pensar de muchos padres, maestros y otros educadores. En la mayoría de las escuelas se afirma la idea de una habilidad innata o inteligencia fija debido a que los exámenes frecuentemente se administran, califican, y se les asigna un puntaje considerándoseles como el sistema de medición final de un objetivo y no como un proceso de desarrollo para alcanzar los estándares de conocimientos requeridos. En el modelo de SDIS de Howard, los alumnos así como los maestros y los padres tienen que considerar los resultados de los exámenes como una oportunidad para trabajar de manera más inteligente, ardua y concentrándose en los aspectos que se necesitan dominar, y ser persistente en obtener los conocimientos y destrezas necesarias requeridas para alcanzar el dominio de los estándares. Los alumnos deben ser mucho más auto dirigidos en su propio aprendizaje y los maestros, padres y otros educadores deben crear las condiciones en las que el alumno pueda llegar a convertirse en un individuo mucho más auto dirigido.
La creación de estas condiciones es lo que Howard denomina “Eficacia Ejemplar.” Con esta forma de pensar se pueden desarrolla capacidades durante toda la vida. Las personas pueden convertirse en individuos más inteligentes a través de la aplicación de un esfuerzo efectivo. Cuando se activa el esfuerzo, los alumnos (y todas las personas) pueden controlar el ritmo y la dirección de su propio desarrollo. El fracaso y la dificultad pueden estimular el esfuerzo cuando se interpreta como lo que un alumno necesita para mejorar. Howard escribió: “El fracaso debilita solamente cuando se usa como la base para juzgar las limitaciones innatas de un individuo.”
Howard cree que todas las salas de clases pueden operar como el salón 206, donde los alumnos participan, tienen buena conducta y aprenden para alcanzar los estándares determinados de conocimientos. En el otoño pasado, cinco de nuestras escuelas primarias, Verde, Riverside, Peres, Nystrom and Stege comenzaron un proceso de implementación de eficacia. Analizaremos el progreso de estas escuelas para determinar si los resultados en el aprendizaje demuestran que esta eficacia está funcionando como ha sucedido en otras escuelas y distritos.
Bruce Harter
Superintendente
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